Dolce Vita
Para este diseño, la idea fue crear un ambiente sereno, donde la riqueza material se manifiesta con naturalidad. Se optó por una paleta de color contenida, capaz de transmitir sofisticación sin recurrir a gestos estridentes. La luz natural desempeña un papel esencial. Los grandes paños vidriados permiten que el jardín forme parte de la experiencia cotidiana, y hacen posible el vínculo visual de la madera y piedra interior con el verde exterior. La composición se organiza a partir de dos elementos dominantes. Por un lado, un volumen continuo de mobiliario unifica el frente de trabajo, ocultando el almacenamiento tras superficies completamente limpias. Frente a él, una isla monolítica revestida íntegramente en piedra se presenta como el centro de gravedad del espacio. Su espesor, la continuidad de sus vetas y la resolución de los encuentros convierten una pieza funcional en un elemento escultórico.